Un despido es un mal momento y una carrera contrarreloj a la vez. En las primeras horas se toman —o se dejan de tomar— decisiones que valen miles de euros. Estos son los cinco errores que un laboralista ve repetirse cada semana, y cómo evitarlos.
1. Firmar la carta como «conforme»
Cuando te entregan la carta de despido, te piden que firmes. Firmar no significa que estés de acuerdo — significa que la has recibido. El problema es la palabra que acompaña a tu firma. Si firmas «conforme», estás dando por buenas las causas del despido.
La solución es sencilla y nadie puede impedírtela: escribe «no conforme» junto a tu firma y la fecha. Recibes el documento, empieza a contar tu plazo y no renuncias a nada.
Ante cualquier duda, «no conforme». Son las dos palabras más rentables del derecho laboral.
2. Dejar pasar los 20 días hábiles
Es el error más caro y el más común. Tienes 20 días hábiles —sin contar sábados, domingos ni festivos— desde la fecha de efectos del despido para impugnarlo mediante la papeleta de conciliación. Pasado ese plazo, el despido queda firme aunque fuera flagrantemente injusto.
Mucha gente pierde ese plazo por una razón evitable: pensar que «no hay nada que hacer». Casi siempre lo hay. Pero solo si actúas a tiempo.
¿Cuántos días te quedan?
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3. Aceptar el primer finiquito sin comprobarlo
El finiquito y la indemnización son cosas distintas. El finiquito es lo que te deben hasta el último día (salario, vacaciones, pagas); la indemnización es lo que te corresponde por el despido. Es habitual que en el finiquito falten conceptos, y que la indemnización ofrecida sea menor de la que marca la ley.
Antes de firmar, calcula ambos con nuestras herramientas: la calculadora de finiquito y la calculadora de indemnización. Si los números no cuadran, no firmes «conforme».
4. No pedir el paro «hasta ver qué pasa»
Reclamar el despido y pedir el paro son dos vías independientes. Tienes 15 días hábiles para solicitar la prestación en el SEPE, y hacerlo no perjudica en absoluto tu reclamación. Esperar «a ver cómo acaba lo del despido» solo te hace perder días de prestación.
5. Intentar negociar solo
Las empresas cuentan con que la mayoría de la gente no reclama, o acepta la primera oferta por no complicarse. Un laboralista cambia esa ecuación: sabe qué vale tu caso, detecta si el despido puede ser improcedente o nulo, y negocia desde una posición de fuerza. Y como muchos trabajan a éxito —cobran solo si tú cobras—, reclamar no tiene por qué costarte dinero por adelantado.
En resumen
No firmes «conforme», no dejes correr los 20 días, comprueba el finiquito, pide el paro a tiempo y no negocies solo. Cada uno de estos pasos protege tu dinero. El más importante de todos: que un profesional mire tu caso antes de que se cierren los plazos.
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